Los geles y los parches se aplican en la piel diariamente. Se pueden poner en la espalda, el abdomen, la parte superior del brazo, el muslo o el escroto. Es fácil aplicarlos y no hacen que el nivel de testosterona fluctúe, como en el caso de las inyecciones. La piel absorbe la testosterona rápidamente, la almacena y la libera lentamente en la sangre.