Las inyecciones musculares profundas son las más económicas. Las inyecciones se ponen cada 7 a 22 días. Los niveles de testosterona llegan al punto más alto de 2 a 3 días después de la inyección y vuelven a bajar lentamente hasta la próxima inyección. Las inyecciones son dolorosas y los niveles de testosterona fluctúan de inyección a inyección.