Otras maneras de reducir el riesgo de la exposición al plomo en niños incluyen:  Preparar alimentos con altos contenidos de hierro y de calcio. Una dieta nutritiva ayuda a prevenir la absorción de plomo en los cuerpos de los niños. Limpiar con un paño húmedo los muebles, las repisas de las ventanas y otras superficies con polvo. No dejar que los niños jueguen cerca de las carreteras principales o de los puentes.