Signos para vigilar:  Respiración muy rápida. Respiración difícil que causa que el cuello y la parte superior del pecho se muevan de manera diferente de lo normal. Fiebre alta. Una tos que no mejora, sino que empeora. Deshidratación. Más sueño o cansancio de lo normal. Color azulado de la piel, de los labios y/o de las uñas.