Además de las opciones con carbohidratos de alta calidad, una dieta balanceada incluye:  gran cantidad de hortalizas; cantidades moderadas de proteínas magras, como pescado, pollo sin piel, carnes magras, tofu; y pequeñas cantidades de aceites saludables para el corazón, como el aceite de oliva o el de canola, los frutos secos y las semillas.